Estamos asistiendo a una revolución en el tratamiento de la enfermedad vascular, gracias al avance de los procedimientos endovasculares. El tratamiento endovascular de los aneurismas aórticos y de la aterosclerosis de los miembros inferiores ha sobrepasado a las técnicas de la cirugía convencional abierta. Esta evolución en el tratamiento de la enfermedad vascular afecta directamente el ambiente de trabajo de nuestro quirófano. Nuestros quirófanos no están diseñados para afrontar las técnicas endovasculares que ya realizamos hoy. Para seguir proporcionando calidad en nuestros cuidados y poder afrontar estos nuevos desafíos, el nuevo quirófano vascular debe integrar en el quirófano convencional, las técnicas de imagen más modernas con los últimos avances en procedimientos endovasculares.
El diseño de nuestro quirófano híbrido debe contar con:
1. Quirófano: amplio, de al menos 75 m2, para que permita la instalación del mobiliario convencional (mesas de instrumentista, equipos del área de anestesia, focos, monitores…) como del endovascular (mesa, equipo angiográfico fijo) y equipos suplementarios (IVUS, trombectomía mecánica…)
2. Estación de trabajo: en habitación adyacente, con equipo informático (hardware y software) para procesado y almacenamiento de las imágenes adquiridas, compatibilidad DICOM. Integración en un modelo de trabajo con HIS, RIS y PACS
3. Almacén: imprescindible, y anexo al quirófano, para el depósito del material protésico y fungible
Pero ¿qué requisitos técnicos mínimos debe reunir un quirófano híbrido? Ya lo iremos desgranando en siguientes posts. Para empezar aquí tenéis una colección de artículos sobre el tema
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