Existe una gran disparidad en el acceso a la cirugía dependiendo de la región donde te haya tocado nacer. Alrededor del 75% de todas las cirugías que se realizan en el mundo, 234 millones al año, se realizan en el tercio de los países que podemos considerar desarrollados. En el tercio de países menos desarrollados se realiza tan sólo el 4%.
Dentro de la iniciativa de la OMS, Cirugía Segura Salva Vidas, Lancet publica un estudio en el que se han recogido datos de 760 hospitales de más de 90 países y, además, se analiza la disponibilidad de acceso la pulsioxímetría como indicador del acceso de esos países a los recursos anestésicos y quirúrgicos básicos. En los países occidentales existe una ratio de 25 quirófanos por 100.000 habitantes, sin embargo, en las regiones menos desarrolladas del globo (en las que viven 2.200 millones de personas) ese ratio no llega a 2. Pero eso no es todo, en el 20% de los quirófanos (la inmensa mayoría de los quirófanos de los países menos desarrollados) no se dispone de pulsioximetría, lo que significa que en el mundo se realizan 32 millones de cirugías sin la más básica monitorización. Este estudio demuestra la alarmante extensión del problema de precariedad y falta de seguridad, y nos alerta sobre la inequidad del acceso a una cirugía segura y efectiva en el mundo. La ayuda financiera y con programas de cooperación, que realizan ONG, instituciones, sociedades científicas, en estos países en vías de desarrollo, desde luego que funciona, pero tal vez su efectividad se traduzca únicamente en el corto plazo. Se necesita implementar soluciones a largo plazo que evidentemente pasan por mejorar la equidad y conseguir la autosuficiencia.






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